Segundo ciclo de la Escuela de Formación OLAT

COMUNIDAD LÍDER DE APRENDIZAJE PARA LA SOCIEDAD CIVIL DEL SUR

Diversidad 12

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En esta sección se podrá descargar de manera gratuita las capas temáticas de los municipios que forman parte de los Acuerdos de Colaboración
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Acuerdos de Colaboración para la Gestión Territorial de San Juan Cancúc

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La Reserva de la Biósfera Montes Azules (REBIMA) se encuentra ubicada en el extremo oriental del estado de Chiapas y representa la porción central de la región conocida como Selva Lacandona, con una superficie de aproximadamente de 1.5 millones de hectáreas, delimitada hacia el norte por los ríos Usumacinta y Tulijá y las zonas inundables del estado de Tabasco; al este por los ríos Usumacinta y Salinas, colindando con el Petén guatemalteco; al sur por la línea fronteriza con la República de Guatemala y al oeste por los Altos de Chiapas y la cuenca del río Tulijá.

En 1978 se publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto mediante el cual se establece la Zona de Protección Forestal y la Reserva Integral de la Biósfera Montes Azules con una superficie de 331,200 hectáreas. Se encuentra rodeada por procesos de explosión demográfica y de expansión ejidal que la hace vulnerable.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha declarado a la Selva Lacandona como uno de los diez sitios de diversidad sobresaliente en Mesoamérica. La Lacandona se encuentra cerca del extremo norte de la distribución de los bosques húmedos tropicales y es parte de un área mayor cubierta con este tipo de vegetación que constituye un continuum con Calakmul en Campeche y el Petén de Guatemala. La Reserva forma parte del núcleo maya de Mesoamérica que existió durante los períodos preclásico y clásico, en la región se encuentran muchos sitios arqueológicos, algunos de ellos todavía sin explorar.

La unidad fisiográfica en la que se encuentra inmersa la Selva Lacandona y por ende la Reserva, se extiende hacia el este dentro del Petén y al sur hacia las sierras de Guatemala y puede dividirse en dos grandes regiones: la parte oeste y norte es una región montañosa cárstica con algunas cañadas y valles separados por serranías de altitud media y una meseta con lagos calcáreos que drenan subterráneamente, formando cuencas endorreicas en los propios lagos. La otra porción, está compuesta por tierras bajas de limitado relieve y parcialmente inundables, cuya altitud varía desde los 80 a los 200 msnm. La región es geológicamente joven y presenta un paisaje complejo, producto de las interacciones geológicas, geográficas y factores bióticos. Hay varios regímenes climáticos desde el templado caliente-subhúmedo hasta el cálido húmedo. La lluvia varía desde los 1,500 a los 3,500 mm al año; la mayor parte de la región recibe entre 2,500 y 3,500 mm anuales.

La Reserva de la Biosfera Montes Azules es la región más rica en especies de animales y plantas a nivel nacional y se indica que alrededor del 20% de la diversidad biológica mexicana se encuentra en esta región. Existen en esta región poblaciones de animales con gran interés ecológico, socioeconómico o ecoturístico, como el jaguar, la guacamaya roja, el águila harpía, el tapir, entre otras.

Por esto, la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) a través del Programa de Adaptación al Cambio Climático (PROACC) implementa acciones de adaptación en las Áreas Naturales Protegidas (ANP) ante la variabilidad climática que genera impactos negativos en regiones, sectores económicos o grupos sociales y surge la preocupación de que el clima cambie de forma tal, que los desastres sean cada vez más frecuentes e intensos. Cabe mencionar que éstos no suceden sólo por cambios climáticos, sino también por la alta vulnerabilidad de los sistemas naturales y sociales y en particular, cuando los sistemas naturales han sido fragmentados o degradados y que aunados a las condiciones extremas del clima llegan a convertirse en riesgo para la población.

Las estrategias de adaptación al cambio climático en materia de biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas deben estar orientadas a coadyuvar en el incremento de la resiliencia de los ecosistemas para asimilar las perturbaciones y eventos extremos del clima, tales como ciclones, tormentas o sequías, o bien para disminuir los impactos y riesgos asociados con dichos fenómenos, donde la adaptación al cambio climático debe incluir mecanismos para reducir la vulnerabilidad de los sistemas sociales, la implementación de una política sustentable del manejo de los recursos hídricos, la regulación de los procesos de urbanización y la promoción de la investigación científica sobre estos fenómenos y sus impactos, debido a que las poblaciones marginadas son las que sufren en mayor medida los efectos de eventos meteorológicos extremos. En consecuencia este ejemplar permite evidenciar en forma sistemática lo sensible del territorio y de la población, ante los constantes efectos e impactos del Cambio Climático y pretende establecerse como una herramienta asesora de organismos y dependencias para realizar acciones en el corto, mediano y largo plazo, utilizando plenamente la información, actúen en forma conjunta y coordinada, priorizando las acciones en las comunidades más vulnerables, con el fin de prevenir e incrementar su seguridad y reducir al máximo los posibles daños a la población.

El presente Atlas fue realizado por el Instituto para el Desarrollo Sustentable en Mesoamérica, A.C. en vinculación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la Reserva de la Biósfera Montes Azules, a través de la recopilación y generación de información estadística y geográfica, como una de las acciones del Programa de Adaptación al Cambio Climático (PROACC).

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Boletín 12 

      
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